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El ISCIII actualiza los conocimientos sobre toxoplasmosis en la I Jornada Nacional sobre la enfermedad

Imagen intracelular al microscopio del parásito Toxoplasma gondii, causante de la toxoplasmosis, dentro de fibroblastos humanos. 

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) organiza este jueves la I Jornada Nacional de Toxoplasmosis, una sesión coordinada por investigadoras del Centro Nacional de Microbiología (CNM) y del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) que permite actualizar los conocimientos sobre la toxoplasmosis congénita desde una visión multidisciplinar y con una perspectiva de Salud Única. La jornada se centra en los aspectos epidemiológicos, clínicos, microbiológicos, de prevención y control, y ha abordado cuestiones como el cribado prenatal, el panorama internacional en la investigación y los retos futuros. 

A lo largo de la sesión, que se emite en directo desde el Canal de Youtube del ISCIII, los asistentes -más de 500 personas inscritas- han escuchado a expertos del ISCIII, de hospitales y de otros centros de investigación hablar sobre la situación actual de la toxoplasmosis congénita en España; las principales vías de transmisión de la enfermedad; la prevención primaria y el cribado en adultos y en niños; los métodos diagnósticos, y las características de la infección infantil y adulta, entre otra cuestiones. 

​Isabel de Fuentes, del Centro Nacional de Microbiología, y Rosa Cano, del Centro Nacional de Epidemiología, explican en este vídeo de manera divulgativa qué es la toxoplasmosis, cuáles son algunas de las claves para su invstigación y manejo y en qué consiste el trabajo del ISCIII en torno a esta infección parasitaria.

¿Qué es la toxoplasmosis?


La toxoplasmosis es una de las zoonosis (enfermedad transmitida de animales a personas) parasitarias más frecuentes en el mundo. Se calcula que hasta un tercio de la población puede estar infectada, y que en Europa entre 1 y 10 niños de cada 10.000 nacidos contraen la infección por toxoplasma durante la gestación. Las principales vías para contraer la enfermedad son la ingestión de quistes presentes en la carne cruda o poco cocinada, o en vegetales y agua, y de forma esporádica la infección a través de sangre, consumo de leche o trasplante de un donante infectado. Otra forma de contraer la enfermedad es cuando, durante el embarazo, los taquizoítos (parásitos en fase de división rápida) atraviesan la barrera placentaria y llegar al feto, ocasionando la denominada toxoplasmosis congénita. 

La infección aguda en la persona inmunocopetente suele ser asintomática o puede presentarse con dolores musculares o aumento del tamaño de los ganglios linfáticos (linfadenomegalia). La toxoplasmosis es clínicamente importante principalmente en dos situaciones: infección en personas inmunodeprimidas (pacientes con infección por VIH, tratamientos por cáncer, trasplantes…) que ocasionan cuadros graves con afectación del sistema nervioso y diferentes órganos, y cuando aparece la toxoplasmosis congénita con la afectación fetal por la infección aguda de la madre embarazada, que puede ocasionar mortalidad intrauterina o importantes secuelas psicomotoras, neurológicas y oculares que pueden no manifestarse hasta los 12 meses de vida o, incluso, hasta pasados varios años. 

Retos de futuro


Isabel Fuentes, de la Unidad de Toxoplasmosis en el Laboratorio de Referencia e Investigación en Parasitología del Centro Nacional de Microbiología, y una de las coordinadoras del curso, explica que la jornada ha permitido "actualizar los conocimientos sobre la toxoplasmosis congénita con una visión amplia y multidisciplinar, desde la perspectiva de salud única". 

En la sesión se debaten las posibles intervenciones en salud pública y se resalta que son muchos y diversos los retos futuros y aspectos que se deberán estudiar e investigar próximamente para valorar las medidas sanitarias y el control, como es el conocimiento de la incidencia y prevalencia real de la toxoplasmosis en el ámbito humano y animal, la mejora de las técnicas diagnósticas y la caracterización molecular de aislados de T.gondii en el hombre, animales y alimentos, que permitirá establecer la posible relación con la patología. 

También son protagonistas el apoyo al conocimiento epidemiológico, la identificación de reservorios naturales, vías de transmisión y estimación de su potencial zoonótico, y el desarrollo de vacunas y medidas preventivas, entre otros factores, que ayudarán a la toma de decisiones y a la iimplantación de las estrategias en salud pública más adecuadas: “Esperamos que esta jornada ayude a una mayor comprensión de la enfermedad en los diferentes ámbitos; esperamos ver los avances obtenidos, y seguir incidiendo en los distintos aspectos, en futuras jornadas”, señala Isabel Fuentes.