Sífilis congénita

La sífilis congénita es una enfermedad del recién nacido producida por la transmisión de la bacteria Treponema pallidum desde la madre al hijo. La probabilidad de transmisión vertical está directamente relacionada con el estadio de la sífilis materna durante el embarazo y/o el trimestre del embarazo en el que la madre adquirió la infección.

 

El cuadro clínico en el recién nacido es variable y pueden no presentarse síntomas al nacer o manifestarse como rinitis, lesiones mucocutáneas, alteraciones óseas, hepatoesplenomegalia acompañada de ictericia y anemia en los dos primeros años de vida. A partir de esa edad puede existir afectación ocular, sordera y afectación ósea entre otras manifestaciones. Es causa de aborto, muerte neonatal o muerte del lactante debida a parto prematuro o a enfermedad sistémica.

 

La prevención de la sífilis congénita se basa en reducir el riesgo materno de contraer sífilis antes y durante el embarazo así como en la detección precoz de la sífilis materna, mediante la búsqueda sistemática en las mujeres embarazadas durante el primer trimestre del embarazo (o si no fue posible, en la primera visita prenatal); si la madre mantiene conductas de riesgo para las infecciones de transmisión sexual, la detección de la sífilis deberá repetirse en el tercer trimestre de embarazo. La principal medida en el control de los casos es el diagnóstico y tratamiento precoz. El tratamiento depende de los síntomas y signos y de la titulación serológica que presente el recién nacido, así como de si la madre ha recibido o no tratamiento durante el embarazo.

 

Protocolo para la vigilancia y notificación

Versión 1 de junio de 2013. Revisado el de 3 de septiembre de 2016 (vínculo)

 

Resultados de la vigilancia 

Informe epidemiológico sobre la situación de la infecciones de transmisión sexual en España. Año 2017

 

Informes anteriores